Geografía

La villa de Brozas se encuentra al sudoeste de la provincia de Cáceres, y su término municipal, de 39.700 Hectáreas, es el sexto más amplio de la provincia. El núcleo urbano ocupa, con respecto al término municipal, una posición excéntrica, situándose en el NO. No obstante, su emplazamiento elevado (se extiende sobre una altura superior a 400 m) le confiere una amplia panorámica, abarcando la casi totalidad de su territorio. Con respecto a su localización dentro del marco comarcal, provincial y regional, Brozas se encuentra en el centro de la comarca de Alcántara, a 15 Km de la localidad alcantarina y a 47 Km de Cáceres; al mismo tiempo, se sitúa a tan sólo 34 Km de la frontera portuguesa.

Desde el punto de vista topográfico, el término municipal de Brozas es una prolongación de la penillanura trujillano-cacereña de gran antigüedad (unos 600 millones de años), formada por pizarras y cuarcitas metamórficas y granitos fuertemente erosionados. Dentro de esta descripción general, la geología de Brozas presenta dos unidades básicas; por un lado, los llamados "Llanos de Brozas", una amplia penillanura de más de 25.000 hectáreas compuesta por materiales muy antiguos (esquistos, pizarras y cuarcitas) elevados durante la orogenia herciniana y posteriormente erosionados hasta constituir un área totalmente arrasada y con escasa materia orgánica. En segundo lugar nos encontramos con el área de influencia granítica, situada al norte y este del término municipal, y que se caracteriza por la fertilidad de sus suelos y la disponibilidad de aguas subterráneas.

Desde el punto de vista climatológico, Brozas presenta unos rasgos muy definidos que dan lugar a un clima de tipo mediterráneo con influencias continentales. La temperatura media anual es de 16,1ºC, y la continentalidad se manifiesta en el elevado número de días en los que la temperatura supera los 25ºC (168 al año), el brusco descenso térmico que se produce en otoño y la gran oscilación (de 18ºC) entre el mes más frío, enero, y el más cálido, julio.

En cuanto a las precipitaciones, sus principales características son la escasez y la irregularidad; en la segunda mitad del siglo XX, el total de lluvias caídas en Brozas es de menos de 500 mm anuales, con sólo 84 días de lluvia al año y sólo 23 jornadas en las que se superan los 10 litros. Estacionalmente, noviembre es el mes con mayor pluviosidad, mientras que julio es el mes más seco; los demás meses presentan cifras regulares que no son suficientes para evitar la presencia de la estación seca que se prolonga, en casos de sequía, durante gran parte del año. En cuanto a los suelos, los de Brozas son, en general, bastante deficientes, debido al sustrato rocoso y al clima existentes. Los suelos que se dan sobre pizarra tienen profundidades medias de unos 40 centímetros, que aumentan en una zona que desde la Dehesa de Fuentemaderos, al noroeste de Brozas, se extiende bordeando los huertos de regadío que rodean el pueblo, y se prolonga hasta la zona de llanura. La vocación general de estos suelos es de pastos, alcanzándose el clímax edáfico con dehesas de encinas. Por su parte, los suelos sobre granitos son poco profundos (30-50 cms), débilmente estructurados, con drenaje rápido, pobres en materia orgánica y ácidos, y son aptos para pastos y dehesas, situándose en ellos las mejores zonas de arbolado (encinas y alcornoques).

La red hidrográfica de la superficie del término de Brozas se articula por entero en la Cuenca del Tajo, concretamente en la margen izquierda del citado curso fluvial. El segundo elemento hidrográfico importante es la presencia del río Salor, afluente del Tajo, que bordea el término hacia el Sur. En el ámbito local, encontramos varias subcuencas de inferior categoría, que atraviesan el término transversalmente, como son la rivera de Araya, el arroyo de Jumadiel y la rivera de la Mata, con sus correspondientes cauces y subafluentes. Estos cursos fluviales se caracterizan por una gran irregularidad, que en los arroyos y regatos lleva a la sequía veraniega. Debido a la ausencia de aguas superficiales, las aguas subterráneas han sido vitales para la supervivencia de la población brocense.

Para finalizar con este breve recorrido geográfico, nos ocuparemos de la vegetación. Las comunidades vegetales existentes en la actualidad en el término de Brozas responden a la acción continuada del hombre desde la antigüedad. En cuanto a las especies, el árbol dominante es, sin duda, la encina, que se halla instalada sobre los suelos graníticos del término, conformando en la zona este una dehesa con arbolado de encinas y pastizal, y en el área norte un bosque muy rico, donde además de encinas, abundan terebintos, perales silvestres, aladiernos, olivillas y majuelos. En esta zona se pueden encontrar, además, los únicos bosquecillos de alcornoques del término municipal, gracias a la mayor humedad y riqueza de los suelos. Sin embargo, la vegetación dominante en el territorio es, sin duda, la herbácea, como etapa final en la degradación del bosque mediterráneo primigenio, y en la que los pastizales son las comunidades vegetales principales.